ANTE TODO NO HAGAS DAÑO.

ANTE TODO NO HAGAS DAÑO.

( Henry Marsh) (narrativa) Salamandra.

“En el siglo XVII el filosofo Descartes defendía que mente y cerebro eran entidades completamente independientes y situó el alma humana en la glándula pineal”, así  arranca uno de los capítulos más interesantes de un libro excepcional cuyo título es toda una definición de intenciones: Primum nil nocere:  Primero no hacer daño, aforismo atribuido a Hipócrates  al que todos los médicos damos una gran importancia.

Henry Marsh uno de los más prestigiosos y reconocidos neurocirujanos del Reino Unido  nos va mostrando de forma magistral el cerebro humano, sus dolencias benignas y malignas, su dificultad para tratarlas y la gran importancia de este órgano que dirige nuestra vida y del que dependen, por ejemplo, tus emociones de este momento, querido lector, querida lectora, y su pericia para extirpar el tumor y adentrarse sin lesionar ningún vaso ni neurona alguna,  con su taladro, hasta donde radica el mal.

Y con cada uno de los casos que relata-ficticios todos –pero a la vez reales y vividos, nos introduce en su experiencia vital con el dolor, con la enfermedad, con el amor y el desamor, con la muerte. Sus conceptos del honor  y del respeto quedan meridianamente  claros, al igual que su suficiencia. Un hombre, en fin, solidario, que sufre con sus pacientes, que aprende de sus fracasos y que considera una obligación moral trasmitir sus conocimientos y ayudar a otros compañeros-a veces radicados en lejanos países –que no tienen ni los medios ni los conocimientos necesarios para hacer los tratamientos que necesitan algunos enfermos con graves dolencias.

Su enfrentamiento al sistema burocrático ingles le juega malas pasadas y el orgullo de saberse uno de los mejores-Hibris- le conduce a la desesperación y al dolor al tener que aceptar sus errores.

La neurocirugía es y ha sido una especialidad difícil, pues cuando los tumores no son accesibles o no responden al tratamiento, las secuelas son terribles, y sus éxitos, aunque casi milagrosos, son escasos: aneurismas, astrocitomas, infarto cerebral, anestesia dolorosa, carcinomas, nombres espantosos para patologías horrendas, peores aún si las sufre un niño o una joven madre.

”La idea de que mi aspirador avance a través del pensamiento, de la emoción y de la razón, de que los recuerdos, los sueños y las reflexiones puedan formar parte de esa gelatina con la que me encuentro cuando abro el cerebro, resulta demasiado extraña como para comprenderla: mis ojos solo ven materia”,  reflexiona Henry Marsh y nos hace pensar también a nosotros en la fragilidad de la vida humana y en la dificultad para entender donde, cómo y cuando se forman nuestros pensamientos y nuestras emociones.

Un relato valiente, honesto, que logra mantener el interés del lector desde la primera línea. Que conmueve y alegra.

Un libro para disfrutar, para pensar, para emocionarnos,  que hay que leer. Un libro que llegó a mis manos fruto de la amistad. Una de las emociones más importantes y mejores que existen, y  que  radica en el sistema límbico, ahí, escondida, entre el  lóbulo frontal y el parietal, dentro de nuestra cabeza. 

Victorina Alonso Fernández.

 

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