LA VIRGEN DE CASTROTIERRA.

Hace nueve días dimos la bienvenida a nuestra ciudad a la Virgen de Castrotierra  y lo hicimos con  esperanza.

Son muchos ya los meses en que la sequia asola nuestros campos, unas tierras que debían, hoy, estar con el fruto nacido y que sin embargo siguen yermas, porque los hombres y mujeres que las cultivan no pudieron sembrarlas.

Se perdió la primera cosecha, porque no llegaron las fértiles lluvias.

Una situación que se repite, es verdad, cíclicamente, pero que siempre nos coge de sorpresa y que arruina a familias enteras.

Nuestros antepasados, hace  1600 años al encontrarse con un problema  similar, pidieron consejo al Obispo Toribio y  este santo astorgano les recomendó ir hasta un antiguo castro celta situado al norte del pueblo Valdornés de Castrotierra, sobre el que se elevaba una ermita y traer la imagen de la Virgen que allí moraba en peregrinación hasta la ciudad de Astorga, donde debían ofrecerle un novenario.

Entonces llovió sin parar durante tres días, y desde aquellos lejanos tiempos la Virgen de Castrotierra es la última esperanza  para los que no pueden regar los labrantíos

Por eso y a partir del siglo V cada vez que la sed arruina nuestros campos la gente mira al cielo y ruegan para que salga la  Virgen de Castrotierra.

Este año, una vez más pasaban de largo las nubes y surgió un clamor que fue escuchado por los Procuradores de la Tierra, ellos como ocurre desde la Edad Media en la que nacieron como Hermandad al servicio de las ocho jurisdicciones de Astorga, convocaron  a los habitantes de estas zonas para traer a la Virgen hasta la catedral de Astorga.

Doce son los pueblos que forman la Jurisdicción de la Tierra: San Justo, San Román, Brimeda, Valdeviejas, Murias de Rechivaldo,  Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza y Sopeña, son los cuartos y Nistal de la Vega Piedralba, Celada y Bustos los alfoces.

Y aquí llegaron vecinos de todos estos pueblos con sus  pendones y cruces, arropando a la Patrona de Castrotierra para pedir que llueva.

Acudió  Villalís, Villamontan, Posada, Torre, Miñambres, Redelga, Ribas, Valle, Castrotierra, Robledino, Robledo, Destriana, Palacios y Fresno de la Valduerna.

Llegaron y se fueron en procesión con riguroso orden: primero los pendones y a todos precede el Pendón de Santa Marina, y guardándolos a todos el Pendón de Castrotierra. Detrás las cruces parroquiales. Y a la zaga  la imagen de la Virgen de Castrotierra  portada con fervor por hombres y mujeres de esta tierra.

Por el camino llamado de la Virgen llegó la procesión a Valderrey y allí se incorporó a la carretera, para acceder a la ciudad que esperó emocionada a la patrona de la lluvia, recorriendo las calles de la urbe hasta la catedral donde fue acogida por el Cabildo Catedralicio.

Descansó la Virgen en la catedral de un camino tan pesado.

Nueve días  descansó la Señora antes de emprender el camino de regreso y en este tiempo escuchó los rezos y  pesares de los astorganos todos. De todos los comarcanos.

Esta mañana la hemos despedido. Retorna a su santuario.

Poco ha llovido, es verdad. Confiamos en que las plegarias de los miles de fieles que la han acompañado, hoy, y estos nueve días, sean capaces de traer hasta esta tierra la necesaria y fructifera lluvia.

Los Procuradores de la Tierra, un año más, han hecho realidad con gran esfuerzo esta peregrinación. Pues han organizado y movilizado a los pueblos de la zona que con sus flamantes pendones, conforman una estela de gran vistosidad y belleza tanto en la llegada como hoy, en el regreso.

Cuando la acompañábamos esta mañana, oímos como un grupo de mujeres cantaba una antigua y hermosa canción:

“Madre de la lluvia concédenos raudales del preciado elemento.

Y que las lluvias, abundantes y tranquilas, ayuden a  germinar los frutos de los campos.

 Que el agua, madre, no le falte nunca a nadie.”

 

 

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