Síndrome de Gilbert. (Cuando sube la Bilirrubina y sin embargo no pasa casi nada…)

Es una enfermedad hereditaria que se manifiesta por niveles elevados de bilirrubina no conjugada o indirecta en sangre, provocada por una deficiencia parcial de la enzima glucuroniltransferasa– descrita por primera vez por el gastro-enterólogo francés Augustin Nicolas Gilbert y Pierre Lereboullet en 190- lo que imposibilita la captación de dicha bilirrubina por el hepatocito.

La bilirrubina surge de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos. Éstos al destruirse, liberan la hemoglobina, que es metabolizada a dos moléculas: el grupo hemo y el grupo globina; el grupo hemo se transforma en biliverdina y ésta en bilirrubina a la cual se le llama “no conjugada” o indirecta. Al pasar por el hígado esta bilirrubina reacciona con ácido glucurónico transformándose en bilirrubina “conjugada” o directa; lo que la hace hidrosoluble y pueda ser excretada en la bilis.

La enzima que conjuga la bilirrubina se llama uridinadifosfato glucuroniltransferasa (UGT) y su producción se regula por un gen que puede tener una mutación en la región promotora, lo que provoca una menor producción de esta enzima. La UGT se encuentra reducida en el Síndrome de Gilbert a un 30 % del valor normal, según análisis de muestras obtenidas por biopsia hepática. El síndrome de Gilbert es hereditario, se han sugerido patrones de herencia tanto autosómica dominante como autosómica recesiva. Las enzimas defectuosas en el síndrome de Gilbert afectan otras funciones del hígado para la desintoxicación de ciertas sustancias, entre ellas algunos fármacos

 En la mayoría de las poblaciones, el defecto genético consiste en la inserción de un par de bases extras en el promotor (caja TATA) del gen que codifica la enzima UGT, localizado en el cromosoma 2, sin presentar mutación en la secuencia de la región codificante.

Afecta a alrededor del 1 % de la población, aunque en algunos grupos su frecuencia es más alta. Suele diagnosticarse en el adolescente o el adulto joven, generalmente entre los 20 y 30 años de edad, cuando se realiza una analítica de sangre rutinaria y aparece un nivel de bilirrubina en sangre moderadamente elevado.

Por lo general no presenta síntomas, aunque una leve ictericia puede aparecer en condiciones de esfuerzo excesivo, estrésinsomnioayuno, infecciones o tras la ingesta de algunos medicamentos como el paracetamol, ya que la concentración de bilirrubina en la sangre aumenta en estas situaciones.

También son normales las pruebas de imagen como ecografíatomografía axial computerizada y resonancia magnética nuclear en las que se comprueba la inexistencia de lesión hepática. Otros estudios como el hemograma son también normales. En raros casos en los que existan dudas diagnósticas, o se sospeche otra enfermedad asociada, se recomienda una biopsia hepática cuyos resultados son totalmente normales en esta enfermedad.

El síndrome de Gilbert no necesita ningún tipo de tratamiento, por tratarse de una enfermedad de carácter benigno que no tiene ninguna repercusión sobre la calidad de vida de quien la presenta. 

DIETA

Reducir el alcohol, la sal, la cafeína, el tabaco, la medicación, el azúcar y la grasa.

Las vitaminas esenciales y minerales

Las vitaminas C y E y minerales zinc y selenio son «antioxidantes»

Estas vitaminas y minerales se encuentran en las zanahorias, los tomates, los pimientos, berros, frutas cítricas, bayas, semillas de cereales integrales y aceites.

Vitaminas del grupo B y colina se encuentran en la yema de huevo, hígado, legumbres y levadura de cerveza y puede ayudar a la función hepática. Los cereales integrales y mariscos son ricos en vitamina B6 y vitamina B12.

Verduras crucíferas

Los miembros de la familia de la col han demostrado activar en el hígado citocromo P450, proceso de desintoxicación y conjugación de glutatión. Es decir, es un proceso que convierte las toxinas solubles en grasa, en solubles en agua, más fácilmente eliminables. Por eso es conveniente tratar de incluir el brócoli, la coliflor, la col rizada, hojas de mostaza, rábanos, las coles de Bruselas y la col en la dieta.

Comidas desintoxicantes

Frutas rojas, fresas, remolacha y uvas ayudan a desintoxicar el hígado y son altos en antocianina. Las papayas y piña contiene enzimas útiles para mejorar la digestión y los limones tienen un fuerte efecto limpiador.

Hierbas útiles:

El cardo mariano, diente de león, la cúrcuma y el regaliz, han demostrado ayudar a la función hepática. El jengibre es también un excelente limpiador.

Proteínas buenas:

El hígado necesita proteínas para repararse a sí mismo, y una dieta alta en proteínas da a algunas personas con el síndrome de Gilbert más energía. Existen alternativas saludables a la carne roja como el pescado, los frutos secos, las legumbres y las semillas, ya que son más fáciles de digerir.

Agua

Una vez que tu hígado ha eliminado las toxinas de tu organismo, debes eliminarlas de tu cuerpo. La única manera de hacer esto es beber mucha agua (entre tres y ocho vasos al día como mínimo).

 

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