Alzando la Voz.

Alzando la voz.

Mis antepasadas me enseñaron a contar con los dedos las estrellas y a multiplicar los besos.

Así, mi bisabuela cepedana y la madre de mi madre, cantaban bajito mientras peinaban los cabellos enredados de la niña, trenzando en ellos canciones para espantar el miedo.

Miedo ¿a qué? abuelita

A los hombres que quieren destrozar tu vida si no te pliegas a sus deseos.

Yo no tengo miedo. Decía la niña.

Debes tenerlo, pues solo así podrás huir si se presenta el asesino de tus sueños y hasta de tu vida.

Y seguía la abuela contando historias de muertes y tragedias. De jóvenes madres abandonadas en el bosque por esposos malvados y egoístas o pusilánimes o simplemente celosos. Que no dudaban en matar a quien decían querer, porque era suya.

Ten cuidado niña mía.

Porque hay amores que matan y esos son malos amores.

Cada semana una muerte, y a nosotros solo nos queda alzar la voz y decir ¡cuidado!

Advertid el peligro, denunciar, separaros de quien amenaza y agrede.

No cambiará. No te quiere.

Tenéis la Ley, y un teléfono, y nos tienes a nosotros, a nosotras, a una parte de la sociedad que clama justicia y os pide valor para presentar denuncia.

Ana, 60 años asesinada a puñaladas por su ex pareja.

Victorina Alonso Fernández

2 comentarios en “Alzando la Voz.

  1. Gracias por tu escrito, por tus palabras, por estar cada semana unida al resto para decir que no podemos seguir permitiendo estos asesinatos…
    ¡¡Gracias por ser valiente y hacerlo de forma pública!!
    En el sofá de casa, en el bar, no sirve quejarse… No sirve…

Deja un comentario