«Los Caminos de Teresa»

Asistimos el pasado viernes a las 21 horas en el Palacio de Gaudí, a un extraordinario concierto dedicado a “Teresa de Ávila” en la celebración del V centenario de su nacimiento.

El acto organizado por el Director del Palacio Francisco Centeno, estuvo dirigido por Paloma Gómez Borrero, que además de una periodista reconocida y repetidamente laureada por sus crónicas, demostró ser una extraordinaria recitadora y una mujer capaz de emocionarnos relatando su encuentros con las víctimas del Holocausto en Auschwitz-Birkenau ;”Que nunca en ningún lugar del mundo, crezca una hierba tan verde como esta” dijo uno de los supervivientes después de enseñarle un número grabado con fuego en su brazo. Ella acababa de elogiar la hermosura del lugar, lleno de flores de vivos colores y el césped de un verde intenso y muy brillante.

Poemas de la Santa de Ávila recitados y cantados emotivos, sublimes, divertidos, para todo tenía tiempo Santa Teresa, para escribir y fundar conventos, para rezar y rescatar a niñas abandonadas por unas familias que no las podía mantener: estorbaban las mujeres en aquel tiempo, eran cargas pesadas, nadie las quería.

La extraordinaria música de Antonio López Serrano resaltaba aún más la belleza de los poemas y del recitado.

Y la voz del barítono zamorano Luis Santana que cantaba algunos de los versos recitados o interpretaba otros, consiguió emocionarnos, especialmente cuando alargaba y finalizaba el canto de una forma tan delicada y armoniosa.

El acto finalizó con la invitación a cantar todos juntos, uno de los poemas más conocidos de Teresa de de Cepeda y Ahumada: “Vivo sin vivir en mi”, pero antes Paloma Gómez Borrero nos había hablado de la petición que la fundadora de las carmelitas descalzas hizo al Rey celestial y aunque ella se refería a las pulgas, la narradora lo hizo extensivo para todos:” Libradnos de la mala gente”

EN DEFENSA DEL SAYAL

Pues nos dais vestido nuevo, Rey celestial, Librad de la mala gente Este sayal.   Hijas, Pues tomáis la cruz, Tened valor, Y a Jesús, que es vuestra luz, Pedid favor; El os será defensor En trance tal. Librad de la mala gente Este sayal.   Inquieta este mal ganado En la oración, El ánimo mal fundado En devoción; Mas en Dios el corazón Tened igual. Librad de la mala gente Este sayal.   Pues vinistes a morir, No desmayéis, Y de gente tan cevil No temeréis. Remedio en Dios hallaréis En tanto mal.   Pues nos dais vestido nuevo, Rey celestial, Librad de la mala gente Este sayal.  

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