Guindilla, la gran desconocida.

Guindilla, la gran desconocida.

Las guindillas picantes, provienen de México y América del Sur, fueron descubiertas por Colon y han tenido diferentes usos de tradición popular: para aliviar el dolor de muelas con caries, aplicando un algodón con 1 o 2 gotas de extracto de guindilla (Dublín), para combatir la senilidad en edades avanzadas (Estados Unidos), para aumentar la fertilidad (Japón), para provocar las mentruaciones (Inglaterra), los abortos (Indonesia) y como afrodisíaco (en todo el mundo). También se han empleado contra la artritis, para prevenir las enfermedades cardiovasculares y prolongar la vida. La capsaicina es el componente activo de los pimientos picantes. Esta sustancia es un potente antiinflamatorio, un analgésico para tratar neuralgias e incluso neuropatía diabética (en pomada). También se usa en casos de psoriasis y artrosis. Se caracteriza por realizar una estimulación de la circulación energética y de la sangre, al mismo tiempo que es responsable de un aumento de la sudoración, de la apertura de los poros y de estimular la salida de líquidos.
Tiene propiedades anticancerosas ya que provoca la muerte de las células cancerosas al unirse a la mitocondria de las células y provocar su destrucción. Purificadoras de los pulmones. Ayudan a eliminar la nicotina, reparan los daños y reducen el deseo de fumar. Actúan como expectorante y descongestivo.. Reducen el colesterol y los triglicéridos. Calmantes del dolor.

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Hace pocas fechas un grupo de científicos australianos ha publicado en una revista científica su descubrimiento de que los receptores gástricos para la capsaicina, el alcaloide en las guindillas responsable de su sabor picante, desempeña una función importante en la sensación de saciedad y que una alimentación rica en grasas puede dificultar la función de tal receptor.
Algunos estudios anteriores ya habían demostrado que la capsaicina reduce la ingesta de alimentos en los seres humanos. En los ensayos de laboratorio, los investigadores de la University of Adelaide analizaron la asociación entre los receptores TRPV1 de la capsaicina en el estómago y la sensación de saciedad. La autora principal, Amanda Page, explicó: “El estómago se estira cuando está lleno, lo cual activa los nervios en él para que indiquen al organismo que ya ha tomado alimento suficiente. Hallamos que esta activación se regula mediante los receptores TRPV1 o receptores de guindilla. También descubrimos que la eliminación de estos receptores reduce la respuesta de los nervios gástricos al estiramiento, lo cual produce el retraso de la sensación de saciedad y el consumo de más alimentos”.
Page también explica: “Además, hallamos que los receptores TRPV1 pueden verse trastornados en la obesidad provocada por una alimentación rica en grasas”. Los investigadores quieren ahora examinar el mecanismo subyacente de la activación de los TRPV1 para encontrar un tratamiento más agradable al paladar que comer guindilla. En estudios posteriores quieren también determinar la razón por la que una alimentación rica en grasas desensibiliza los receptores TRPV1 y cómo puede invertirse este efecto.

1 comentario en “Guindilla, la gran desconocida.

  1. «Tenemos una de las mejores colecciones del mundo de pintura barroca italiana, pero es la gran desconocida del Prado, uno de su tesoros ocultos, y no se valora como realmente se merece». Y bien que lo lamenta Miguel Falomir, director adjunto de Conse

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