Berlín, una ciudad de contrastes.

La viajera regresa a la capital de Alemania después de siete años y se encuentra con una ciudad en plena efervescencia. El horizonte plagado de grúas, las calles de obras, los solares con edificios acristalados y audaces en su diseño. Hermosas plazas rescatadas a la desidia y al olvido en el Berlín este y edificios imponentes de carteles y luz en el Berlín occidental; un nexo: el rio y el nudo de comunicaciones que supone la nueva estación. Ambos ponen de manifiesto la voluntad inquebrantable de un pueblo que ha sabido una y otra vez levantarse sobre sus cenizas y ha dejado limpias, pero señaladas, sus heridas para que las cicatrices impidan el olvido.
De todo encuentra la viajera: ballet con coreografía de Nacho Duato y en la cena, bailes de salón divertidos y alegres. Este pueblo ama sin duda la música, piensa de nuevo cuando asiste en una iglesia protestante a un excelente concierto de Bach en el que conoce a unos viajeros con tanta preparación como curiosidad y bagaje, catalanes en este caso, que han recorrido gran parte del mundo, pero siguen sorprendiéndose ante un patio judío o una tienda de mosaicos y escuchan con atención al guía que nos va mostrando esos contraste que hacen única esta ciudad: museos espectaculares, que albergan junto a Nefertiti, obras de arte alternativo, esculturas clásicas que comparten su belleza con diseños atrevidos y futuristas, edificios singulares alternado con la rehabilitación de Palacios barrocos y todo contado con pasión por alguien que de verdad conoce y ama esta gran urbe..Sus pequeños rincones, los restaurantes donde comen los mejores actores o los embajadores de los países nórdicos.

berlinLa cárcel donde fueron torturados los que no aceptaron el nazismo y el monumento tan sencillo y a la vez emocionante en recuerdo de los gitanos asesinados a millares por los nazis; y el de los judíos, dos mil setecientas once estelas grises, irregulares en su tamaño y disposición que trasmiten soledad y angustia. Mientras el guía nos mostraba donde vivió Hitler y su bunker, la viajera escucha aterrada las explicaciones de como las mujeres alemanas tiraban al rio a sus hijos recién nacidos.. después de la guerra..a sus hijos nacidos de la humillación, la tortura, la violación y el miedo, nos cuenta nuestro guía, pues cuando llegaron a Berlín los rusos violaron a muchas mujeres, como lo hicieron los americanos, los ingleses y los franceses.
Los liberadores se tomaban su botín de guerra.
La nausea se apodera de la viajera que una vez más piensa que toda guerra no es sino una ignominia y pide irse de nuevo a ver esas hermosas alas que embellecen la embajada de México y que nos hablan de ese otro Berlín el que tiene que ver con el cine, con la belleza, con los sueños y la solidaridad.
Nefertiti nos espera en el Museo acompañada de su marido que quiso, sin lograrlo, dejar un solo dios. No lo consintieron los sacerdotes y pagó con su vida tal atrevimiento. Allí a su lado se guarda un documento extraordinario: un contrato matrimonial de hace 15 siglos en el que se determinan más justa y pormenorizadamente que hoy los detalles de una separación si es que no hay entendimiento: Si ella se va, dice el texto, se le devuelve la dote y no se le hace daño aunque el marido la encuentre con otro. Y lo mismo en el caso contrario. No se dañara a ninguno de ellos.
Y otra vez la incredulidad y la tristeza atenazan el corazón de la viajera cuando recuerda lo que le dijeron esta mañana cuatro mujeres muertas esta semana, en su patria, España, a manos de sus maridos o parejas. Hace 15 siglos la sociedad egipcia era más avanzada que la nuestra.

egip
Pero dejamos la tristeza y nos unimos al pueblo alemán que celebra la Reunificación, la ruptura de ese Muro que tantas lágrimas y vidas costó. Están todos en la calle, cantando, comiendo y bebiendo cerveza, tomando el sol que esta tan luminoso y alegre como ellos. Nos unimos a su fiesta y recordamos a Eva y a su hermana separadas durante 25 años, que han ido a celebrarlo y estarán tomado un exquisito pastel de arándanos, pues unen a su cultura e inteligencia unas grandes dotes de cocineras.
El guía quiere mostrarnos una librería magnifica, llena de libros, música y un jardín colgante, toda ella presidida por una gran Esfinge. Allí entre los libros españoles encontramos al escritor y poeta Manuel Rivas, con los grandes y eso nos alegro de tal modo la tarde que decidimos ir a pasear bajo los tilos y sumarnos a su fiesta tomando como ellos exquisita cerveza y reunificándonos con un pueblo capaz de levantarse, integrar y trabajar cada día para reconstruir un país y una ciudad,Berlin, que todo lo abarca, lo acoge todo y que muestra su belleza y su fuerza, su tristeza y sus cicatrices, la pobreza y el esplendor, a los que quieran venir a visitarla.
Una ciudad llena de contrastes que hemos reconocido de la mano de un guía excepcional.
En un Berlín luminoso y alegre un día de octubre del año 2015.

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