Programa Socialista para las elecciones generales del 20 de diciembre.

INTERVENCIÓN VALLADOLID 25 DE NOVIEMBRE DE 2015

Meritxell Batet –

El programa con el que los socialistas nos presentamos a las elecciones generales pretende ser la base de un nuevo acuerdo social y político. Un acuerdo capaz de recuperar la capacidad de nuestro país de gobernar su futuro. Un acuerdo sobre el que levantar un proyecto de país que permita a la España del siglo XXI recuperar el rumbo.

A día de hoy, después de 4 años de mayoría absoluta del PP, la mayoría de los españoles y españolas no sentimos a la deriva sin saber a dónde nos dirigimos, y  sin saber a qué nos dedicaremos en los próximos 20 años.

Necesitamos un proyecto integral de país que dé respuestas a la sociedad del siglo XXI.

Es responsabilidad de todas las fuerzas políticas que nos presentamos a las elecciones del próximo día 20 explicar a los ciudadanos que proyecto defendemos.

Esto es lo que los Socialistas ofrecemos en nuestro programa electoral. Un programa coherente con nuestra historia e inspirado en el reformismo y la transformación social que caracterizan a un partido de izquierdas como el nuestro.

Presentamos, como siempre hemos hecho, un proyecto de país pensado para la mayoría: que nos una y nos cohesione.

Porque nosotros siempre hemos defendido que la calidad y el desarrollo de un país se mide por su cohesión social e institucional.

El proyecto de país que proponemos a los y las españolas se fundamenta en cinco grandes retos que a nuestro entender se han deteriorado en los últimos años:

  1. Un pacto económico y social
  2. Un pacto intergeneracional
  3. Un pacto de género
  4. Un pacto institucional
  5. Un pacto territorial

 

En definitiva. Ha llegado el momento en que España renueve el Gran Pacto de Convivencia que supuso la Constitución Española de 1978.

 

  1. El pacto económico y social

El Estado Social de responsabilidad compartida que defendimos en la Transición ha entrado en crisis. Los clásicos instrumentos de redistribución han quedado obsoletos y vivimos en una sociedad crecientemente desigual.

En 1978 la gran mayoría de ciudadanos nos comprometimos al mantenimiento de un Estado del Bienestar en función de nuestros recursos, y a cambio que diera cobertura universal a todos, sin ningún tipo de distinción.

Un sistema que se ha demostrado más eficiente que aquellos basados en planes de protección privados, como es el caso de los EUA, donde su sistema sanitario requiere muchos más recursos para su mantenimiento (en 2012 dedicaba el 17% de la Renta Nacional) y dan cobertura a muchas menos personas (dejaba fuera a 30 millones de personas en 2012).

A pesar de ello, en los últimos años hemos visto como la desigualdad se abría paso en nuestro país, permitiendo que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Una situación que se ha visto agravada porque no hemos conseguido llevar a cabo los cambios estructurales que nos mantengan alejados de los altos índices de paro que tenemos en España.

Por eso los socialistas defendemos que España debe cambiar su modelo productivo hacia uno que permita crear empleo de calidad y tener una economía más estable y sostenible.

Nos proponemos pasar de un modelo económico basado en la precariedad y en la desigualdad, a un nuevo modelo en el que el crecimiento genere oportunidades para todos, comporte un reparto justo de la riqueza y cree empleo digno.

Un crecimiento justo para un empleo con derechos.

Y para hacerlo posible, debemos abordar la multitud de retos y dificultades que hoy lastran nuestra capacidad de crecimiento y la capacidad de redistribución de las rentas:

  • Cambios para que nuestro modelo productivo base su competitividad en la creación de valor añadido y en el talento, en lugar de competir en salarios bajos.
  • Cambios en las prioridades para duplicar los recursos dirigidos a la I+D+i, gracias al compromiso que la inversión pública represente al menos el 2,5% de los Presupuestos Generales del Estado al final de la legislatura y gracias a la creación de un auténtico Sistema Nacional de innovación.
  • Cambios para incorporarnos de pleno derecho en la sociedad del conocimiento, con propuestas como el programa “Start-Up Spain”, que en el primer año de legislatura impulsará la incubación, aceleración y escalamiento de emprendimientos de base tecnológica destinado a atraer emprendedores y emprendedoras nacionales e internacionales para su implantación en España.
  • Cambios para propiciar una transición energética que nos permita desplegar una economía verde, sostenible y generadora de empleo.
  • Cambios en nuestras cuentas públicas para sacar a España de la dependencia excesiva de los Déficits,
    • destinando al Presupuesto de la AEAT contra el fraude fiscal, un porcentaje real y automático de la recaudación bruta derivada de los actos de liquidación y gestión recaudatoria,
    • mediante una reforma fiscal que establezca un sistema tributario progresivo en el que aporte proporcionalmente más, quien más riqueza tiene y no solo quien más renta gane, gravando adecuadamente la riqueza para evitar la actual doble no tributación (Impuesto de la Riqueza),
    • e introduciendo mejoras de control de la eficiencia en el gasto público.
  • Estimulando el crecimiento de nuestras empresas para mejorar su empleo, su productividad y su capacidad de internacionalización.
  • Redefiniendo las normas de juego para reforzar la competencia empresarial, la buena gestión de las empresas y la protección de los derechos de los consumidores.
  • Y mejorando la financiación de las empresas.

 

Estas medidas para el medio y largo plazo constituyen nuestro proyecto de país.

Ahora bien, un proyecto socialdemócrata como el nuestro no se puede limitar a ofrecer propuestas para un crecimiento estable y sostenible, sino que proponemos para España un horizonte donde se reduzca la desigualdad y se refuerce la democracia.

Los Socialistas somos los únicos que defendemos que estos tres retos – crecimiento, igualdad y democracia –  deben solucionarse conjuntamente. La derecha se ha desentendido de la desigualdad, ya que sólo le interesa el crecimiento. Y, por su parte, la izquierda radical no tiene propuestas creíbles de crecimiento porque cree que la desigualdad se puede reducir por decreto.

 

En cambio, nosotros estamos convencidos de que con instituciones sólidas, imparciales y democráticas es posible conciliar crecimiento e igualdad. Esa es nuestra apuesta y propuesta para un tiempo político nuevo.

 

Una de las razones de nuestra preocupación son los 5 millones de españoles que no tienen trabajo. Datos de desempleo que no han mejorado en cuatro años.

Conciudadanos que hoy viven en una situación peor que en 2011, porque cada vez son más los que viven sin ninguna prestación y muchos otros que, gracias a las políticas del PP, forman parte de una nueva categoría que antes no existía: los trabajadores pobres, o subempleados, que a pesar de tener un empleo no pueden pagar sus facturas a fin de mes.

 

Pero también nos preocupa la creciente pobreza infantil que se ha convertido en un drama nacional, del que el Gobierno no está siendo ni consciente ni sensible, pero que está acabando con las oportunidades de toda una generación en el momento más importante y más determinante de su vida: la infancia.

 

Por eso, junto a las medidas de crecimiento, también incluimos propuestas de choque como la subida del  Salario Mínimo Interprofesional, el Ingreso Mínimo Vital o el acceso universal a la Sanidad.

 

Proponemos aumentar el Salario Mínimo en el término de dos legislaturas, hasta el 60% del salario medio neto, que es la cuantía que señala la Carta Social Europea como retribución mínima suficiente.

Una medida pensada para que se acompase a la evolución de nuestra economía.

 

En el caso del Ingreso Mínimo Vital, nuestra apuesta es ofrecer recursos a las familias que estén en situación de especial vulnerabilidad y en riesgo de exclusión social. Calculamos que con esta medida podemos dar cobertura a más de 700.000 familias.

 

Y en tercer lugar, queremos recuperar el modelo de Sistema Nacional de Salud de acceso universal y servicios de alta calidad, reconociendo como derecho fundamental en la Constitución el derecho a la protección de la salud.

Las niñas y niños merecen una atención prioritaria en el programa de gobierno socialista. Tenemos que erradicar la pobreza infantil de nuestro país, por eso proponemos un plan para erradicar la pobreza infantil severa en la próxima legislatura. Pocos objetivos serán tan necesarios y tan urgentes como éste.

 

  1. Pacto intergeneracional

Esta última reflexión sobre la infancia me lleva a desembocar en un pacto que también se ha roto en España y que, entre todos, debemos recomponer: el pacto intergeneracional.

La crisis del modelo económico, los cambios demográficos, y las políticas del PP están quebrando el pacto que recompensaba el esfuerzo con la igualdad de oportunidades.

Hoy estudiar no es garantía de que encuentres un trabajo.

Pagar los impuestos no te asegura que tengas unos servicios públicos de calidad y que tus hijos tengan las mismas oportunidades que el resto.

Haber contribuido durante toda una vida, hoy ya no significa que tengas derecho a una pensión digna.

Los jóvenes tienen que aceptar un empleo  sin derechos y por un salario de miseria o irse del país. Los mayores pierden poder adquisitivo en su pensión, que se han de gastar en copagos y en sostener a sus familias. Si eres mayor de 45 años corres serio peligro de ser un parado de larga duración.

Hoy en España, esforzarte, tener un trabajo y ser un ciudadano responsable, ya no significa que puedas construir una buena vida para ti ni para tu familia.

 

La primera prioridad para reconstruir este pacto es crear, desde los poderes públicos, las condiciones para que los ciudadanos adquieran las herramientas, que todos los padres queremos para nuestros hijos, gracias a una apuesta decidida por la educación y la cultura.    (Toni Blair: Education, education, Education)

Pedro Sánchez se ha comprometido a que, en su segundo Consejo de Ministros, convocará a la comunidad educativa para que el próximo curso escolar sea el del Gran Acuerdo por la ciencia y la educación, y a triplicar en cuatro años la inversión en la educación pública.

Nadie pone en duda que disponer de una población educada es la base de la sociedad del conocimiento.

Los socialistas concebimos la educación como un bien público que se debe proporcionar con independencia del origen social, económico o familiar de las personas porque es la principal herramienta que debe permitir la igualdad real, es decir, que las diferencias en la vida social sean fruto exclusivo del talento y el esfuerzo de cada uno, no de la familia en la que nazcas, tu género, o el color de tu piel. Por eso es tan importante para un socialdemócrata: y es por ello que proponemos en nuestro programa electoral la universalización de la educación de 0 a 18 años y que las becas vuelvan a reconocerse como un derecho.

 

En segundo lugar, también debemos ofrecer oportunidades a los jóvenes que habiendo terminado su formación quieren acceder al trabajo en condiciones laborales dignas, y políticas activas para recuperar al talento que sólo ha encontrado una salida en el extranjero.

Por eso creemos urgente derogar la reforma laboral y elaborar un Nuevo Estatuto de los Trabajadores que permita generar empleos con derechos y retribuciones justas. Un tema que Pedro Sánchez ha prometido abordar en su primer Consejo de Ministros.

Por eso hemos diseñado un Plan Estratégico de Retorno que recoja medidas socio-laborales para facilitar el retorno y la inserción de españoles y españolas procedentes del exterior, con la puesta en marcha de programas sanitarios, de empleo, asistenciales, de vivienda, educativos, de investigación, de asesoramiento y orientación. Se establecerá específicamente un Plan de Retorno del Talento Científico y Profesional, que constará de dos programas:

  • Programa de Talento Investigador orientado al retorno de jóvenes investigadores en colaboración con las Universidades y de empresas intensivas en conocimiento.
  • Programa Talento Profesional orientado al retorno personal directivo y técnico joven en colaboración con las empresas. El objetivo es reforzar la capacidad de generación y transmisión de conocimiento de las unidades más productivas en este terreno, con la colaboración de las empresas y prestando especial apoyo a la investigación aplicada

 

En tercer lugar, abordaremos la transición energética. Una política de estado pendiente en nuestro país, que no sólo debe dar respuesta al reto económico de mejorar nuestra presencia y competitividad en sectores estratégicos de alto valor añadido, sino al pacto entre generaciones de garantizar a nuestros hijos e hijas un entorno sano y sostenible.

 

Y en último lugar, nos proponemos impulsar cambios para que los jóvenes vean en la política su papel de transformadora de la realidad, a modernizar el funcionamiento de las instituciones para hacerlas más ágiles i permeables, y a mejorar la comunicación entre la ciudadanía y sus instituciones para fortalecer sus vínculos.

Unas mejoras que deben terminar en una reforma constitucional que permita a aquellos que no pudimos votar la Constitución en su momento, a explicitar nuestro compromiso con el Pacto de Convivencia que representa.

 

  1. Pacto de género

Amigos y amigas,

El tercer reto que tenemos sobre la mesa como país es la lucha por la igualdad de género.

Está en el ADN socialista, como demuestran leyes como la Ley de Igualdad, la Ley Integral contra la Violencia de Género, o la de Interrupción Voluntario del Embarazo. El gran avance de la democracia española fue el avance de la igualdad de las mujeres, avance que tuvo a los socialistas siempre a la vanguardia, avance que se ha frenado en esta legislatura.

 

En un día como hoy, 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género, nos reafirmamos con más determinación en la necesidad de reforzar todos los mecanismos contra esta lacra.

 

Sólo les daré un dato que ejemplifica la magnitud de la cuestión.

  • El 016, el Teléfono de Atención a las Víctimas de Violencia Machista, batió su récord histórico el pasado mes de octubre desde que se abrió en 2007 con 8.458 llamadas en un solo mes. Con esto ya son 66.000 las llamadas entre enero y octubre de 2015.
  • En el mismo fin de semana que en Madrid se convocaba una manifestación contra esta lacra murieron asesinadas 6 mujeres.
  • Hasta hace 10 días (15 de noviembre), ya llevábamos 47 asesinatos en los 11 meses del año. Estando sólo a 7 de la cifra total de 2014.

 

Creemos que desde el Gobierno se puede hacer mucho más, tanto en prevención como en represión de la violencia machista, creemos que es necesario volver a priorizar esta cuestión como uno de los mayores problemas que tiene la sociedad española.

 

Por eso, es compromiso de Pedro Sánchez convocar un gran acuerdo social, institucional y político contra la violencia de género en los primeros Consejos de Ministros que presida, que estará en la línea del “Acuerdo Social, Político e Institucional contra la Violencia de Género” que presentamos a finales de agosto de 2015, como por ejemplo la propuesta de:

 

  • Reponer y dotar suficientemente las partidas presupuestarias, que se han venido recortando en los últimos años, especialmente los recursos destinados a la prevención y a la asistencia social de las víctimas de violencia de género, dependientes tanto de las Comunidades Autónomas, como de los servicios de proximidad de los ayuntamientos.

 

(El presupuesto del programa contra la Violencia de Género de 2015, año con aumento respecto a 2014 por ser año electoral, sigue siendo un 10’92% inferior al de 2009.)

 

Junto a la violencia de género, la desigualdad laboral y la ausencia de políticas que ayuden a las mujeres y a los hombres a conciliar su vida y su empleo son los otros dos grandes retos a los que nos enfrentamos.

Nos negamos a aceptar que en la España del siglo XXI se perpetúe la brecha salarial entre mujeres y hombres, se perpetúe el techo de cristal que frena la progresión profesional de las mujeres, y se perpetúen los prejuicios sociales que asignan ciertos trabajos a hombres y ciertos trabajos a mujeres.

 

Por eso nuestro programa defiende la necesidad de llegar a un nuevo pacto de género que impulse la igualdad de género en dos ámbitos: en el de los valores y en el laboral.

 

En el de los valores porqué, según los datos de un estudio del CIS en enero de 2015, el 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años (1 de cada 3) considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer.

 

Para conseguir hacer frente al cambio de valores, apostamos por su promoción por parte de las políticas públicas fomentando el reparto de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres, y por la educación de las próximas generaciones en la igualdad, para lo que recuperaremos la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

 

Para promover los cambios en el ámbito laboral, elaboraremos una Ley de Igualdad Salarial y un paquete de medidas para racionalizar los horarios y facilitar la conciliación que ayer mismo presentamos y del que me gustaría destacar 3 propuestas:

 

  • La extensión de la flexibilidad horaria tanto para hombres como para mujeres, un campo en el que se ha hecho poco hasta ahora en nuestro país. Promoviendo la incorporación en la negociación colectiva de medidas relacionadas con la racionalización de los tiempos y de las jornadas laborales, con la creación de un Sello de Horario Racional que supondría una valoración positiva adicional en ofertas de contratación pública y deducciones en el impuesto de sociedades.

 

  • La concesión de los permisos por nacimiento o adopción a cada progenitor/a, de tal manera que sean intransferibles, permitiendo que se tomen de forma paralela o secuencial entre los miembros de la pareja.

 

 

  • Universalización de la oferta pública de Escuelas Infantiles en la primera etapa de 0 a 3 años logrando que todo el que los solicite tenga una plaza accesible.
  1. Pacto institucional

Amigas y amigos,

El cuarto pacto que hay que alcanzar es el de los ciudadanos con sus instituciones.

Más que nueva política, España exige buena política. Aquella que aspira a recuperar la capacidad de diálogo y de acuerdo, aquella que pone el acento en lo que nos une y no en lo que nos separa, aquella que habla para la mayoría y no sólo para su partido.

La buena política es la política valiente, porque se necesitará mucho coraje y determinación para cambiar lo que nuestra sociedad necesita cambiar. La buena política es aquella que cuestiona lo que no funciona, que anticipa el futuro y lo transforma, no contentándose con adaptarse resignada a una realidad que le viene dada.

Tenemos la fortuna de vivir en un tiempo en el que la democracia, como sistema político, no tiene rival y, sin embargo, el funcionamiento real de las democracias es objeto de duras críticas y de un sentimiento de desafección cada vez más intenso.

Mejorar la democracia es ampliar el poder de los ciudadanos, y no solo entiendo sino que comparto la mayor exigencia y el mayor deseo de participación política de los ciudadanos. Es algo lógico, cuando las cosas van mal en una empresa, en una familia, en cualquier institución humana, sus miembros quieren seguir los acontecimientos más de cerca. Es muy sano que, cuando España tiene dificultades, los españoles y las españolas queramos tener más información y más control sobre lo que está pasando.

Además hoy la democracia se enfrenta a poderes cada vez más grandes, ajenos y lejanos que, a diferencia del poder político, escapan a las fronteras, a las leyes nacionales y hasta a la mirada de la ciudadanía.

Hoy el poder democrático tiene un problema más de impotencia que de prepotencia. Razón por la que necesita ser fortalecido, no debilitado para no avanzar hacia una democracia de protesta sino de propuesta; para que no se base únicamente en votar, sino muy especialmente en dialogar y acordar.

 

Si hay un espacio en el que esté justificada la intervención del poder público es el funcionamiento de los partidos políticos, su democracia interna y financiación. Por eso, vamos a impulsar una Ley de Partidos Políticos que garantice la necesaria democracia interna que exige la ciudadanía, que haga a los partidos más participativos, abiertos y transparentes porque de ese modo cumplirán mejor con su función constitucional de ser el verdadero cauce del pluralismo político.

Regularemos la elección de los candidatos a la Presidencia del Gobierno mediante voto directo y secreto de, al menos, los militantes de los partidos políticos, una propuesta que debemos extender al nivel autonómico y local.

Pero no es suficiente quedarnos en lo declarativo, incluiremos en esa Ley de Partidos una iniciativa para que la financiación de los partidos no dependa sólo del resultado electoral sino también de su democracia interna. No se trata tanto de penalizar al menos democrático como de incentivar a quien es más democrático. Por ejemplo vinculando la financiación a la celebración de primarias, a la limitación de mandatos o a la paridad en las listas electorales.

Un elemento crucial para la mejora de nuestra democracia es también la mejora de nuestra calidad institucional.

Un elemento crucial de las instituciones es el modo de elegir a las personas que las representan.

 

 

Modificaremos el procedimiento de designación de los miembros de los organismos reguladores y constitucionales, como el CGPJ, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas o la comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

 

Esta designación se residenciará en sede parlamentaria tras, primero, la convocatoria pública de las vacantes a cubrir; segundo, la evaluación de la competencia e idoneidad de los candidatos por un Comité Asesor de composición profesional y, en tercer lugar, tras la publicidad de los informes, con sesiones de audiencia al modo anglosajón en las correspondientes comisiones del Congreso y Senado.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE nos planteamos que el partido no solo debía ser limpio sino que debía ser ejemplar.

Hoy, el Partido Socialista es el partido más transparente de España según la ONG, Transparencia Internacional. Pero lo que hemos logrado para nosotros mismos, lo queremos para España y por eso en nuestro programa incluimos una batería de medidas de lucha contra la corrupción en todos los frentes.

Medidas de prevención como exigir a los miembros del Gobierno y altos cargos un certificado fiscal, expedido por la Agencia Tributaria, que acredite su situación patrimonial al inicio y final de su mandato. Medidas penales y procesales, como la tipificación del delito de enriquecimiento ilícito. Medidas para combatir la financiación ilegal de partidos rebajando el mínimo exigido para que sea considerado delito y regulando la responsabilidad patrimonial de los partidos que se financien ilegalmente.

También en este apartado de reforma de las instituciones, se sitúa la necesidad de reforma del sistema electoral, desde el consenso y con el objetivo de mejorar la calidad y eficiencia de nuestra democracia, con medidas como: impulsar el voto electrónico, eliminar el voto rogado para los residentes en el exterior, garantizar la paridad entre hombres y mujeres a través de listas cremallera, mejorar la proporcionalidad o desbloquear las listas electorales.

 

 

 

 

 

 

  1. Pacto territorial                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Amigos y amigas,

Es evidente que otro pacto que debemos reconstruir es el pacto territorial.

La presentación el pasado mes en el Parlament de Catalunya de una iniciativa para iniciar un proceso unilateral de secesión es un hecho gravísimo, irresponsable y antidemocrático.

Es una irresponsabilidad porque utiliza las instituciones y sitúa a los catalanes desamparados, fuera de la legalidad, y confunde la inestable mayoría parlamentaria obtenida en las urnas con un salvoconducto para eludir el cumplimiento de la Ley, sustituyéndola por el arbitrio de los que han puesto este desafío encima de la mesa.

El Partido Socialista siempre estará en la defensa de la convivencia entre españoles y españolas, y en la defensa de la Constitución y la legalidad que nos amparan y nos defienden de toda arbitrariedad.

Siempre estaremos en la defensa de la ley pero, ante determinados problemas como hemos dicho siempre los socialistas, con la ley solo no basta. Hoy nos encontramos ante un problema político de primera magnitud, del que los socialistas, por cierto, hemos alertado durante los últimos cuatro años con escaso éxito al gobierno de España, y que exige ya una respuesta política de envergadura semejante.

Así que frente a quienes empujan a los ciudadanos hacia un callejón sin salida, somos más los que creemos que hay alternativa, y no solo para Cataluña: y esa alternativa es iniciar la reforma constitucional.

Proponemos un modelo de Estado que partiendo de la España autonómica desemboque en el modelo federal. Un desarrollo del Estado Autonómico para que todos podamos decidir, persiguiendo así juntos nuestro desarrollo económico, social, cultural y político en el marco de un Estado profundamente democrático, relegitimado, actualizado y mejorado a partir de las lecciones que nos está dando la historia.

La nuestra es la única solución política que en este momento está encima de la mesa, la única.

Una propuesta que pasa por convertir el Senado en una verdadera cámara de representación territorial, reconocer las singularidades territoriales sin dejar de defender la igualdad de derechos, aclarar y mejorar los mecanismos de financiación autonómica, aumentar la cooperación para corregir las ineficiencias, y racionalizar la distribución de competencias para evitar la conflictividad.

 

  1. Pacto de Convivencia

En efecto. Los socialistas presentamos una propuesta de reforma constitucional, no de ruptura con el actual sistema democrático. Es de agradecer que otros, que planteaban esta ruptura, ahora estén también por la reforma, como siempre hemos estado nosotros.

El socialismo pertenece a una tradición política transformadora, la tradición socialdemócrata.

Siempre encontrarán al Partido Socialista al lado de aquellos dispuestos a reparar frente a los partidarios de hacer tabla rasa, junto a los partidarios de restaurar frente a los partidarios de destruir, frente a quienes quieren descomponer con los que quieren recomponer.

Ha llegado el momento de recuperar el pulso reformista en España. Ha llegado el momento de asumir con fortaleza y esperanza el deber moral y político, yo diría también personal y colectivo, de hacer frente a los desafíos no afrontados durante estos últimos cuatro años. Desafíos que tienen que ver con lo económico, pero también tienen que ver con lo político, institucional, social y territorial.

Desafíos que, por desatendidos durante estos últimos 4 años, han venido debilitando los pilares y los lazos de nuestra convivencia y que se manifiesta en el deterioro de los cinco pactos antes descritos: el pacto social, el pacto intergeneracional, el pacto de género, el pacto entre las instituciones y la ciudadanía y el pacto territorial.

En tales circunstancias, tenemos que asumir que ante una nueva legislatura que va a surgir de las elecciones del 20-D no podemos quedarnos solo en la realización de propuestas que puedan articularse mediante reformas legales y también administrativas, por importantes que éstas sean.

Hemos de ser conscientes de que, ante todo, tenemos la enorme responsabilidad de rehacer los consensos rotos o debilitados entre las fuerzas políticas y ofrecer respuestas viables a todo aquello que mayoritariamente la ciudadanía está demandando y espera de la política.

Por ello, nuestra propuesta de reforma constitucional no abre ningún proceso constituyente, porque ello solo nos conduciría a reeditar lo peor de nuestra Historia, sino que respeta los cauces abiertos para su propia reforma por la actual Constitución, así como su espíritu de consenso.

Pero al mismo tiempo es una propuesta de reforma profunda, no meramente cosmética, de la Constitución. Una reforma que busca fortalecer el Estado del Bienestar, mejorar el reconocimiento y efectividad de una tabla de derechos fundamentales actualizada al siglo XXI, mejorar la institucionalidad democrática de España, afrontar el necesario tránsito hacia un modelo federal, y apelar a la necesaria participación de España en la construcción europea.

Éstas son, amigos y amigas, las razones por las cuales se nos exige a todos demostrar altura política y poner en primer plano la reforma constitucional:

  • Primero, para actualizar y modernizar el texto a las necesidades de la España del siglo XXI.
  • Segundo, para reenganchar a las nuevas generaciones a una Constitución que es de todos.
  • Tercero, para recuperar su categoría de instrumento idóneo para, desde ella, sentar bases nuevas para nuestra convivencia.

 

Amigos y amigas,

El Proyecto de país con el que los y las Socialistas nos presentamos a las próximas elecciones generales, y que les he presentado de manera sintética, lo hemos resumido bajo el lema EL CAMBIO QUE UNE.

Un cambio que pretende unirnos a todos en un proyecto común para España, y que nos interpela para construir juntos un país mejor.

Un CAMBIO QUE UNE en torno a oportunidades para todos.

Un CAMBIO QUE UNE a la ciudadanía y a sus instituciones para recuperar la confianza en nuestra democracia,

Un CAMBIO QUE UNE a todas las generaciones en base a un proyecto común,

Un CAMBIO QUE UNE a hombres y mujeres en la lucha por la igualdad de género y, sobre todo, contra la lacra social que supone la violencia de género,

Un CAMBIO QUE UNE a los españoles para luchar contra la desigualdad y hacer realidad el Estado Social y de Derecho que nos merecemos.

En definitiva, un CAMBIO QUE UNE en torno a un nuevo pacto de convivencia.

Un proyecto que resume los valores de siempre del PSOE:

  • Justicia social….….frente a la pobreza y la desigualdad
  • Tolerancia y Libertad….….frente al fanatismo y el autoritarismo
  • Convivencia….….frente a la confrontación y la fractura
  • Oportunidades para todos….….frente a la consolidación de los privilegios heredados de unos pocos
  • Feminismo…..…frente a la dominación
  • Europeísmo e internacionalismo……..frente a los nacionalismos

 

Un cambio seguro, necesario y tranquilo, que los socialistas esperamos se abra paso el próximo 20 de diciembre.

Muchas gracias

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